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MARTIN LAZO CUEVAS La batalla por el relato nacional: Narrativa política, neoliberalismo y la Cuarta Transformación en México

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Por Martin Lazo Cuevas

​La historia de las naciones no solo se escribe con leyes y decretos, sino con la narrativa que define lo deseable, lo legítimo y lo posible. En el México contemporáneo, el lenguaje y el poder han librado una batalla decisiva para moldear la conciencia pública. Tras un periodo de 36 años de régimen neoliberal (1982-2018), caracterizado por la privatización masiva de los recursos nacionales y la captura del Estado por intereses oligárquicos, la irrupción del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) en 2018 restableció la narrativa como una herramienta de soberanía pedagógica y emancipación popular.

​El relato político en México demuestra cómo la palabra puede utilizarse para desmontar un sistema de despojo o para pavimentar la construcción de un nuevo proyecto nacional.
​El uso destructivo: La narrativa neoliberal de la resignación y el despojo.
​Durante tres décadas y media, el régimen neoliberal no solo privatizó empresas públicas, ferrocarriles, banca y recursos naturales que históricamente pertenecían al pueblo; también impuso un marco mental orientado a legitimar ese saqueo.
​Naturalización de la desigualdad: Se construyó una narrativa tecnocrática que presentaba la venta del patrimonio nacional como la única vía hacia la "modernización" y la "eficiencia Global". Los fracasos de este modelo se disfrazaron bajo el discurso de la inevitabilidad económica.
​Desacreditar la soberanía: Las demandas de justicia social y soberanía energética o alimentaria fueron etiquetadas como "obsoletas" o "populistas", intentando borrar la memoria histórica de las luchas populares.
​Resistencia y boicot de los grupos de interés: Con la llegada de un gobierno legítimamente electo por el voto popular en 2018, los grupos de poder desplazados —medios hegemónicos, cúpulas empresariales y bloques de oposición— articularon una contra-narrativa permanente. Su objetivo no ha sido la crítica constructiva, sino el descarrilamiento deliberado del proyecto de nación mediante campañas de desinformación, sembrando pánico económico y deslegitimando los avances sociales para intentar recuperar sus viejos privilegios.

​El uso constructivo: La Cuarta Transformación y la pedagogía del cambio
​Frente a la narrativa del despojo, Andrés Manuel López Obrador encabezó en 2018 un cambio de paradigma basado en la comunicación directa y el "Humanismo Mexicano". La narrativa de la Cuarta Transformación (4T) recuperó la memoria histórica —ubicándose a la altura de la Independencia, la Reforma y la Revolución— para movilizar la conciencia colectiva.
​Pavimentar el terreno social: La estrategia comunicativa de la 4T permitió abrir camino a reformas profundas antes de su ejecución. Conceptos como la separación del poder económico del poder político, la austeridad republicana y el principio de "por el bien de todos, primero los pobres" fueron asimilados por la ciudadanía antes de traducirse en leyes, garantizando un sólido respaldo social.
​Desmantelamiento de la trama corrupta: El relato pedagógico expuso ante la opinión pública los mecanismos de la corrupción y la evasión fiscal, desarmando la legitimidad del régimen anterior y convirtiendo la restitución de derechos en un consenso nacional.
​El Segundo Piso de la Transformación: Consolidación y futuro.

​La llegada de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo marca la fase de continuidad y profundización del proyecto a través del denominado "Segundo Piso de la Cuarta Transformación". La narrativa oficial ya no necesita justificar el rompimiento con el pasado neoliberal; se enfoca en consolidar los derechos sociales, impulsar la soberanía tecnológica y científica, y desmontar los remanentes institucionales de la época de saqueo.

​En conclusión, el caso de México pone de manifiesto que las narrativas políticas no son simples discursos electoralistas. Mientras que la narrativa destructiva buscó convencer al pueblo de su propia incapacidad para gestionar su riqueza, la narrativa constructiva de la 4T ha servido como motor para devolverle la dignidad, el patrimonio y la certeza de que el futuro del país se decide en las urnas y en la plaza pública.