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COMUNICADO I Les arrancaron de su tierra, pero la raíz nadie se las quita

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COMUNICADO I Les arrancaron de su tierra, pero la raíz nadie se las quita
Organizaciones de Mesoamérica inician Proceso de visibilización sobre el desplazamiento forzado interno, el exilio y el destierro de personas defensoras en Nicaragua, Guatemala y México.

El constante asedio que enfrentan en contextos oligárquicos, autoritarios y de economía criminal las obliga a huir de sus territorios.

Ciudad de México y Ciudad de Guatemala, 09 de abril de 2026.- Como último recurso para preservar la vida, personas y comunidades defensoras de derechos humanos han tenido que huir de sus territorios sin poder llevar sus pertenencias, despedirse de sus seres queridos e incluso sin posibilidad de empacar sus documentos de identidad.

Con dificultad, han logrado llegar a otros espacios y habitarlos, ya sea de su mismo país o de países ajenos. Aunque han podido sobrevivir, siguen enfrentando condiciones adversas.

Afuera continúan añorando el lugar que es su raíz, los proyectos truncados, el patrimonio que perdieron. Pese a ello, van generando mecanismos psicosociales y culturales para resistir al desarraigo impuesto por las políticas represivas de los Estados.

América Latina enfrenta una crisis de desplazamiento forzado sin precedentes por conflictos y violaciones a los derechos humanos. Según la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR), la región concentra el 17.6% del total mundial, con aproximadamente 22 millones de personas desplazadas por la fuerza o apátridas [1].

La crisis se agrava como consecuencia del escenario geopolítico actual en el que las violencias y desigualdades se intensifican y, particularmente, por las políticas antinmigrantes y de restricción de asilo que ha emprendido el gobierno estadounidense de Donald Trump.

Preocupadas por la gravedad de esta situación, las organizaciones Asociación Equipo de Estudios Comunitarios y Acción Psicosocial (ECAP), de Guatemala, y Aluna Acompañamiento Psicosocial (Aluna), de México, conjuntamos esfuerzos para fortalecer a personas, colectivos y comunidades que por defender derechos humanos enfrentan desplazamiento forzado interno, exilio o destierro.

Con el apoyo de Médico Internacional de Alemania, inauguramos este abril un proceso para visibilizar la problemática que se vive en Mesoamérica, particularmente en Nicaragua, Guatemala y México, donde las personas defensoras de derechos humanos están riesgo permanente por incomodar los intereses de grupos de poder al grado de arriesgar la propia vida [2], en contextos de violencia sociopolítica [3], regímenes autoritarios y economía criminal [4].

Mediante la emisión de diversos productos comunicativos, aportaremos una lectura regional de estas problemáticas. Abordaremos los hechos y las vivencias desde un enfoque psicosocial que dé cuenta de los severos daños que producen en la vida y el bienestar de personas, familias y comunidades, así como en la sociedad. Igual de importante será mostrar cómo estos actores van resignificando su experiencia y, con ello, logrando transformar el terror en lucha y esperanza.

Sobre Nicaragua hablaremos del destierro de personas defensoras o consideradas opositoras que ha venido ejecutando el régimen dictatorial de Ortega-Murillo tras el estallido político social de abril de 2018, con el agravante de “apátrida” que les ha significado también el despojo de su nacionalidad e identidad legal. Lo consideramos el caso más extremo porque durante los últimos siete años, por lo menos, se han perpetrado incontables crímenes de lesa humanidad e incurrido en prácticas fascistas [5].

De México y Guatemala trataremos la problemática del desplazamiento forzado interno que afecta principalmente a personas y comunidades indígenas y campesinas que se oponen a la ocupación de sus territorios para la instalación y operación de megaproyectos de infraestructura y actividades extractivistas.

De Guatemala, además, nos referiremos al exilio de personas operadoras de justicia tras investigar casos de corrupción y de alto impacto, así como de autoridades ancestrales en defensa de sus territorios y de la democracia y el orden constitucional.

Sin más, les convocamos a dar seguimiento al Proceso de visibilización que hoy empieza; a conocer y difundir sus contenidos, a involucrarse. Apelamos a su humanidad y solidaridad pues para las personas defensoras en situación de desplazamiento forzado, exilio o destierro, estrechar vínculos y contar con redes de apoyo es vital para seguir resistiendo y reconstruir sus proyectos políticos y de vida.